julio 25, 2024

No empecé a sanar cuando encontré respuestas

La responsabilidad emocional empezó a tener sentido para mí cuando dejé de buscar todas las respuestas fuera y me atreví a hacerme preguntas.

Durante mucho tiempo busqué soluciones.

Quise entender qué me estaba pasando. Quise arreglar lo que no funcionaba y lograr que las cosas fueran diferentes.

Pero había una pregunta que siempre evitaba:

¿Qué responsabilidad tengo yo en lo que estoy viviendo?

No hablo de culpa.

Hablo de responsabilidad.

Responsabilidad emocional no es culpa

Durante años pensé que mi bienestar dependía de las circunstancias, de las demás personas y de lo que pasaba a mi alrededor.

Esperaba que algo cambiara.

Que las situaciones fueran diferentes.
Que alguien reaccionara.
Que llegara el momento adecuado.

Sin darme cuenta, había dejado una parte muy importante de mi bienestar en manos de todo aquello que no podía controlar.

Hasta que comprendí una cosa:

Mi libertad empezaba cuando dejaba de esperar que fueran las otras personas las que cambiaran.

Esto no significa que todo lo que vivimos dependa de nosotros.

Tampoco significa que debamos asumir responsabilidades que no nos corresponden.

Cada persona tiene su parte. Hay situaciones injustas, experiencias dolorosas y circunstancias que no podemos elegir.

Pero, incluso cuando no podemos controlar lo que pasa, podemos empezar a observar cómo nos relacionamos con ello.

Recuperar la capacidad de decidir

La responsabilidad emocional consiste en mirarnos con honestidad.

A preguntarnos qué estamos permitiendo, qué estamos justificando, qué patrones repetimos y qué límites aún no estamos poniendo.

También implica escuchar qué necesitamos y reconocer en qué momentos nos estamos dejando para el final.

Esta mirada no busca culpables.

Busca recuperar la capacidad de decidir.

Porque cuando asumimos nuestra parte de responsabilidad, dejamos de sentirnos completamente atrapados por lo que pasa fuera.

Quizá no podamos cambiar a la otra persona.

Quizá no podamos modificar el pasado.

Quizá tampoco podamos evitar todas las dificultades.

Pero sí que podemos decidir cómo queremos tratarnos, qué necesitamos proteger y qué pasos podemos empezar a dar.

La pregunta que cambió mi mirada

Durante mucho tiempo me pregunté:

“¿Por qué me pasa esto?”

Poco a poco, empecé a sustituir aquella pregunta por otra:

“¿Qué hay de mí en esto que estoy viviendo?”

No era una forma de culparme.

Era una invitación a mirarme con más profundidad.

A reconocer mis heridas.

A comprender mis patrones.

A descubrir en qué momentos me estaba abandonando y qué podía empezar a hacer de una manera diferente.

Aquel cambio de mirada lo transformó todo.

No porque encontrara todas las respuestas.

Sino porque empezé a formularme preguntas que me devolvían el poder de decidir.

Hacerse preguntas también es empezar a sanar

Sanar no siempre consiste en saber exactamente qué tenemos que hacer.

A veces, empieza cuando nos detenemos y escuchamos aquello que hace tiempo que intentamos ignorar.

Cuando dejamos de buscar una solución inmediata y nos permitimos comprender qué hay detrás de lo que sentimos.

Cuando dejamos de preguntarnos solo qué han hecho las otras personas y empezamos a observar qué necesitamos nosotros.

Para mí, este fue uno de los primeros pasos de mi proceso de transformación.

Dejé de esperar que la vida cambiara para poder estar bien.

Y empecé a preguntarme qué podía cambiar yo en la forma de relacionarme con lo que estaba viviendo.

Una invitación a mirarte con más honestidad

Quizá tú también estás viviendo una situación que se repite.

Quizá hay una emoción que no acabas de entender.

O quizá hace tiempo que esperas que algo cambie fuera para poder sentirte mejor por dentro.

Hacerse preguntas no siempre es cómodo.

Pero, muchas veces, es aquí donde empieza el cambio.

No en la culpa.

No en la exigencia.

Sino en la responsabilidad emocional, la honestidad y la voluntad de empezar a escucharte.

Hacerse preguntas puede abrir caminos que hasta ahora no podías ver. Si necesitas un espacio seguro para comprender qué estás viviendo, identificar los patrones que se repiten y reconectar contigo, puedes descubrir cómo puedo acompañarte en este proceso.

Montse Claret - Entrenadora Emocional
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.